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Estancia Belén volvió a recibir a los peregrinos en honor a Nuestra Señora de la Merced

La tradicional celebración religiosa reunió a vecinos de Sinsacate y de distintas localidades de la región. La procesión llegó hasta la histórica capilla, donde se celebró la Santa Misa.

Estancia Belén volvió a recibir a los peregrinos en honor a Nuestra Señora de la Merced

La tradicional celebración religiosa reunió a vecinos de Sinsacate y de distintas localidades de la región. La procesión llegó hasta la histórica capilla, donde se celebró la Santa Misa.

Estancia Belén volvió a ser escenario de una de las celebraciones religiosas tradicionales de la región. Vecinos de Sinsacate y de distintas localidades participaron de la procesión en honor a Nuestra Señora de la Merced, una devoción que, según la tradición local, se remonta a 1870.

La jornada comenzó con la llegada de los peregrinos al establecimiento ubicado a unos 8 kilómetros al oeste de Sinsacate. Las tranqueras de la propiedad de la familia Ordoñez se abrieron nuevamente para recibir a los fieles que se acercaron para participar de la celebración.

La procesión recorrió el camino hasta la histórica capilla de Estancia Belén, donde los presentes participaron de la Santa Misa, celebrada por el padre Mario Sánchez, párroco de la zona.

Una tradición con más de 150 años

Durante la celebración se recordó el origen de la devoción a la Virgen de la Merced en Estancia Belén.

De acuerdo con la tradición transmitida por las familias de la zona, en 1870 una fuerte sequía había provocado pérdidas en los cultivos y la muerte de animales. Ante esa situación, los pobladores realizaron una promesa y solicitaron una imagen de la Virgen al convento de las Hermanas Mercedarias de Córdoba.

La imagen fue trasladada en carreta hacia Estancia Belén. Sin embargo, durante el viaje, una tormenta provocó la crecida del río Carnero. Debido a que en ese momento no existía un puente, la comitiva debió detenerse y esperar a que el nivel del agua descendiera para continuar el recorrido.

La lluvia fue interpretada por los pobladores como una respuesta a la petición realizada a la Virgen y, desde entonces, comenzó a consolidarse la devoción que se mantiene hasta la actualidad.

Una celebración que se mantiene vigente

A 156 años de aquella historia, la celebración volvió a convocar a la comunidad. Familias, vecinos y peregrinos participaron de la procesión y de la misa, renovando una tradición que forma parte de la historia religiosa y cultural de la zona.
 

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